Biotecnologías; el Papa: “Que no decida el poder económico”

Audiencia al comité del gobierno italiano para la Bioseguridad, las Biotecnologías y las Ciencias de la Vida: hay que prevenir «un uso distorsionado de la capacidad de manipular la vida»
Cuando «el entramado entre poder tecnológico y poder económico se hace más estrecho, entonces los intereses pueden condicionar los estilos de vida y las orientaciones sociales para que se beneficien algunos grupos industriales y comerciales, en detrimento de las poblaciones y de las naciones más pobres». Esta fue la denuncia que pronunció Papa Francisco durante la audiencia que concedió al Comité nacional italiano para la Bioseguridad, las Biotecnologías y las Ciencias de la Vida, en ocasión del 25 aniversario de su fundación. Francisco exhortó a los miembros de este organismo, que nació en 1992, a «prever y prevenir las consecuencias negativas de lo que puede provocar un uso distorsionado de los conocimientos y de las capacidades de manipulación de la vida», y recordó, en general, que «las ciencias y las tecnologías son hechas para el hombre y para el mundo, y no el hombre ni el mundo para las ciencias y las tecnologías».

«El principio de responsabilidad es un eje imprescindible del obrar del hombre, que debe responder de sus propios actos y omisiones frente a sí mismo, a los demás y en última instancia a Dios», dijo el Papa. «Las tecnologías, incluso más que las ciencias, ponen en las manos del hombre un poder enorme y creciente. El riesgo grave es el que los ciudadanos, y a veces también los que los representan y los gobiernan, no adviertan plenamente la seriedad de los desafíos que se presentan, la complejidad de los problemas que hay que resolver, y el peligro –recordó Francisco, citando “El fin de la época moderna” de Romano Guardini– de hacer un mal uso del poder que las ciencias y las tecnologías de la vida ponen en nuestras manos. Cuando el entramado entre poder tecnológico y poder económico se hace más estrecho, entonces los intereses pueden condicionar los estilos de vida y las orientaciones sociales para que se beneficien algunos grupos industriales y comerciales, en detrimento de las poblaciones y de las naciones más pobres. No es fácil llegar a una composición armónica de las diversas instancias científicas, productivas, éticas, sociales, económicas y políticas, promoviendo un desarrollo sostenible que respete la “casa común”. Tal armónica composición exige humildad, valentía y apertura a la confrontación entre diferentes posiciones, en la certeza de que el testimonio ofrecido por los hombres de ciencia a la verdad y al bien común contribuye a la madurez del conocimiento civil».

El encuentro comenzó con el saludo del presidente del comité, Andra Lenzi, quien recordó, entre las tareas del organismo, la de la vigilancia del “bando de ADN”, también utilizado, subrayó, en los casos de reunión familiar de los migrantes y en la identificación de las personas desaparecidas como «instrumento de perfeccionamiento e inclusión». No hay duda, dijo Lenzi, «de que las tecnologías constituyen un constante estímulo para superar nuevas fronteras en el signo del respeto de los derechos del hombre y de la creación. Sé cuán atento está usted a la evolución de la sociedad y a sus cambios; nosotros tratamos de conducir las ciencias de la vida hacia el bien del hombre y el bien común».

Citando el libro del Génesis, el Papa también reflexionó sobre la tarea de «cultivar» y «custodiar»: «como he escrito en la Encíclica “Laudato si’”, mientras “cultivar” significa arar o trabajar un terreno, “custodiar” quiere decir proteger, cuidar, preservar, conservar, vigilar. Esto implica una relación de reciprocidad responsable entre ser humano y naturaleza». «Su tarea –insistió Bergoglio– no es sólo promover el desarrollo armónico e integrado de la investigación científica y tecnológica, relacionada con los procesos biológicos de la vida vegetal, animal y humana. A ustedes también se les pide prever y prevenir las consecuencias negativas que pueden provocar un uso distorsionado de los conocimientos y de las capacidades de manipulación de la vida. El científico, como el tecnólogo, está llamado a “saber” y “saber hacer” con cada vez más precisión y creatividad en el campo de su competencia y, al mismo tiempo, a tomar decisiones responsables sobre los pasos que hay que dar y cuándo hay que detenerse y tomar un camino diferente».

El Papa recordó, al final, que «las ciencias y las tecnologías fueron hechas para el hombre y para el mundo, y no el hombre y el mundo para las ciencias y las tecnologías. Deben estar al servicio de una vida digna y sana para todos, en el presente y en el futuro, y deben hacer que nuestra casa común sea más habitable y solidaria, más cuidada y custodiada». Antes de despedirse, el Papa dijo a los miembros del Comité: «Gracias por la visita y ánimo, sin miedo: custodiar la Creación, custodiar al hombre».
La Stampa Biotecnologías