Rechazo de los curas villeros al decreto que endureció la política migratoria

Rechazo de los curas villeros al decreto que endureció la política migratoria
Aseguraron que “incentiva el racismo y la xenofobia”. Coinciden en un documento con la postura de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Inmigrantes en la Argentina
Un día después de las inquietantes mediciones de pobreza e indigencia que difundió la Universidad Católica, la Iglesia a través de los curas villeros salió a criticar duramente hoy el decreto de necesidad y urgencia que endurece las normas migratorias, medida que el gobierno enmarcó en el combate al delito. “Estamos muy preocupados por las consecuencias discriminatorias de la medida implementada desde el Gobierno nacional y por la consecuente incentivación del racismo y la xenofobia en nuestro pueblo”, dicen los sacerdotes de los asentamientos de la Capital y el Gran Buenos Aires.

En una extensa declaración de cinco carillas, titulada “Sobre la inmigración y el racismo”, los curas –autores de otras declaraciones de gran repercusión como aquella que denunció que la droga está despenalizada de hecho en las villas- rechazan “la estigmatización del migrante, identificándolo con el delito y responsabilizándolo del problema de la droga, la inseguridad y de todos los aspectos negativos de la sociedad. El problema –señalan- no es la inmigración, el problema es el delito”.

Y más adelante dicen: “Creemos necesario señalar que los narcotraficantes, los delincuentes de la trata de personas, los los terroristas y criminales no ingresan por los controles migratorios. La droga no ingresa por los controles oficiales, y si lo hace, es con la complicidad de funcionarios que lo permiten. El endurecimiento de las medidas migratorias no es contra los delincuentes, sino contra la familia trabajadora”.

El gobierno modificó el mes pasado la Ley de Migraciones para restringir el ingreso, cancelar la residencia y acelerar la deportación de extranjeros que hayan delinquido. En su momento, el presidente Mauricio Macri dijo: “No podemos permitir que el crimen siga eligiendo a la Argentina como un lugar para venir a delinquir; nuestro objetivo es cuidar a los argentinos”.

El pronunciamiento de los curas villeros se produce, además, luego de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su “preocupación” por el derecho presidencial y resolvió analizarlo en una audiencia prevista para el 20 de este mes, cuando también analice la detención de Milagro Sala.

“En un contexto internacional donde hay un creciente deseo de levantar muros en lugar de tender puentes entre los pueblos –dicen los sacerdotes- en un escenario local de declaraciones racistas y xenófobas de gran parte del arco político, replicadas hasta el hartazgo por los medios masivos de comunicación, surge un decreto de necesidad y urgencia que endurece las leyes de migración y de ciudadanía, salteando la discusión legislativa, espacio apropiado para el tratamiento de un tema tan delicado”.

Tras destacar el concepto de “igualdad de oportunidades” que enarbola el papa Francisco, los curas se preguntas “¿cómo llamar ‘igualdad de oportunidades’ a una medida que deporta a un extranjero sin condena por el hecho de ser acusado de resistir a la autoridad, vender en la vía pública, ejercer la prostitución o ser protagonista de un accidente automovilístico grave?”.

“Entendemos –agregan- que aunque el objetivo de la norma fuera el de dar celeridad a la deportación de narcotraficantes y delincuentes, en la práctica la medida lleva a una persecución de todos los inmigrantes, que ya no podrán ni sonreír delante de la policía por miedo a ser deportados”.

En otro tramo datos del el ‘Sistema Nacional de Estadística sobre ejecución de la Pena’ (SNEEP) 2015, publicado el año pasado por dirección nacional de Política Criminal en Materia de Justicia y Legislación. “En el informe –señalan- se indica que sólo el 6 % de los privados de su libertad son extranjeros. Es casi la misma proporción que la de extranjeros en la población general. Es decir, de lso casi 2 millones de extranjeros que habitan nuestra patria, solo el 0,2 % están privados de su libertad. ¿De dónde nace entonces la identificación del inmigrante con el delito? ¿Cuál era la urgencia que instaló el tema en la agenda política y mediática?”.

Advierten, además, sobre “el inmenso riesgo de profundizar la fragmentación de nuestra patria” y llaman a “superar la búsqueda cortoplacista del impacto mediático y el rédito político”.

Clarín