Argentina presentó el Manual de Buenas Prácticas de Discapacidad .

Es una herramienta que surge de una experiencia sistematizada y documentada que, al ser aplicada, permite obtener una mejora en la calidad de los procesos y las actividades de una organización.
No es un modelo ni una norma estándar a seguir, sino una serie de referencias que pretenden incitar a la creatividad y potenciar cambios propicios.

¿Qué es la discapacidad?

Según la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), aprobada por la ONU y con carácter constitucional por la Ley N° 26.378, la discapacidad resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras que presenta su entorno.

La misma pretende “promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por parte de todas las personas con discapacidad, y el respeto de su dignidad inherente” haciéndose eco de un cambio importante en la comprensión de la discapacidad y en las respuestas mundiales a este problema.
Por ende, “las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”.

¿Por qué un Manual de Buenas Prácticas en discapacidad?

Según datos del Censo poblacional del año 2010, en Argentina el 12.9% de la población manifestó tener alguna dificultad o limitación permanente. A su vez el Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, (OMS), estiman que el 15% de la población del mundo tiene alguna discapacidad y en el 25% de los hogares hay al menos un integrante en esta situación. A pesar de estas cifras, en muchos casos, estas personas no cuentan con servicios básicos, ni acceso a la educación y al trabajo, en parte por causa de los imaginarios culturales que tienden a hacer invisible a esta población a través de acciones excluyentes.

Actualmente la participación y la inclusión plena de las personas con discapacidad en la sociedad está dado por la igualdad de condiciones para todas las personas, con opciones iguales y la adopción de medidas efectivas y pertinentes para facilitar el pleno goce de este derecho por las personas con discapacidad y por ende, su plena inclusión y participación en la comunidad. Se trata de un cambio que pone énfasis en la eliminación de las barreras que limitan y condicionan las posibilidades y la autodeterminación.

Por eso, es importante la inclusión de las personas con discapacidad con los entornos, la provisión de sistemas de apoyo individualizado, la mejora de la conducta adaptativa, y la equidad.
También, es un cambio que radica en poner el foco en las capacidades de las personas con discapacidad, poniendo énfasis en sus potencialidades y advirtiendo sus limitaciones, no para excluir sino para compensarlas con apoyos pertinentes.

El nuevo modelo transita hacia una nueva forma de vincular las personas con discapacidad (PCD) con su entorno, y esto requiere adquirir conocimientos e información específicos.

Este manual es una buena vía para difundir esos conocimientos y, a la vez, sensibilizar y/o capacitar a quienes no han tenido hasta el momento un acercamiento a la temática. También nos acerca a la normativa que protege a los grupos más vulnerables enumerando sus disposiciones y explicando la forma en que las diferentes normas se articulan en nuestro ordenamiento legal. Además, aporta medidas concretas para lograr la equiparación de oportunidades en el proceso de selección y contratación de personas con discapacidad en la Administración Pública Nacional (APN) e incentiva acciones tendientes al desarrollo de mejores condiciones laborales para este grupo.

¿Qué se busca con el Manual?

Entre sus objetivos principales, podemos mencionar:

Facilitar el acceso al empleo público de las personas con discapacidad;
Facilitar la provisión de los recursos materiales, personales y funcionales de apoyo a la inclusión laboral en el empleo público;
Contribuir a crear actitudes y expectativas que favorezcan, en cumplimiento de la normativa vigente, la inclusión de empleados con discapacidad;
Fomentar ambientes de trabajo integrados y plurales en los que se contemple la diversidad como valor, y cuyo principio rector sea la inclusión.

 

Manual de Buenas Prácticas en Discapacidad