27.000 refugiados pasan de Birmania a Bangladésh

Más de 27.000 refugiados de Birmania cruzaron al vecino Bangladés en una semana, huyendo de los combates entre rebeldes musulmanes rohinyás y el ejército birmano, acusado por activistas de haber matado a 130 civiles de una misma localidad.

Según las últimas cifras divulgadas este viernes por la ONU, 27.400 personas llegaron a Bangladés desde hace siete días y unas 20.000 estarían bloqueadas en la frontera. Estos refugiados son mayoritariamente rohinyás.

Paralelamente, varias organizaciones acusan al ejército de haber cometido una nueva matanza en la localidad de Chut Pyin.

La ONG local Fortify Rights obtuvo el testimonio de supervivientes que hablan de una matanza que habría durado cinco horas.

“Mi hermanos murió quemado. Hemos hallado a los demás miembros de mi familia en los campos. Tenían marcas de impactos de bala y algunos estaban heridos con arma blanca”, relató Abdul Rahman, de 41 años.

Chris Lewa, del proyecto Arakan, organización de defensa de los derechos de los rohinyás, dijo a la AFP que “fuerzas de seguridad acompañadas por pobladores de la etnia rakáin atacaron el domingo el pueblo de Chut Pyin, quemaron casas y dispararon contra los rohinyás que huían”.

“Según una lista que pudimos establecer, 130 personas murieron, entre ellas mujeres y niños”, añadió.

– Una zona cerrada –

Esa región está cerrada desde octubre y ningún periodista puede viajar a ella de forma independiente. El gobierno birmano, contactado por la AFP, no respondió.

En su cuenta Facebook, a principios de semana el gobierno aludió a un gran operación en esa zona.

“Las tropas intercambiaron disparos con 80 terroristas bengalíes (término utilizado por las autoridades para designar a los rohinyás) armados con bombas caseras, cuchillos y lanzas” afirmó el ejecutivo, dirigido de hecho por Aung San Suu Kyi, la exdisidente y premio Nobel de la paz.

Los enfrentamientos empezaron el 25 de agosto, cuando cientos de hombres, que formarían parte del Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA), atacaron varias comisarías de policía del estado birmano de Rakáin, dando lugar a los mayores episodios violentos desde hacía meses.

Los enfrentamientos llevaron a miles de civiles, principalmente miembros de la minoría rohinyás, a abandonar sus hogares y buscar refugios en Bangladés.

Muchos de ellos lo hacen a través de precarias embarcaciones para atravesar el río Naf fronterizo entre Birmania y el sudeste de Bangladés. Dieciocho cuerpos fueron hallados este viernes en la orilla bangladesí del río. En total, en los últimos días perecieron ahogadas 41 personas, indicó un responsable de la región de Cox’s Bazar, que requirió el anonimato.

Más de 400.000 rohinyás se encuentran en Bangladés, un país mayoritariamente musulmán, que no quiere acoger más y que cerró su frontera con Birmania.

Los rohinyás, musulmanes sunitas, hablan un dialecto de origen bengalí utilizado en el sureste de Bangladés, de donde son originarios.

Alrededor de un millón de ellos vive en Birmania, país mayoritariamente budista. Muchos se hallan en campos de refugiados, principalmente en el estado de Rakáin, en noroeste del país.

La enviada especial de Naciones Unidas en Birmania, Yanghee Lee, expresó el jueves su inquietud, declarándose “gravemente preocupada” por la situación, y exigió que se “rompa urgentemente” el ciclo de la violencia.

AFP