Le ganaron a la adversidad y ahora corren para hacer historia

Esmeralda Riggio tiene 10 años y un espíritu que contagia, que emociona. A los dos meses tuvo meningitis y le amputaron ambas piernas, pero ahora corre en la pista del Cenard. A su lado trota Liz Sosa, que tiene 24 años, es técnica ortopedista y a los 15 tuvo un accidente en moto que le provocó la amputación de una pierna. Van las dos atravesando límites, recibiendo ovaciones en un día inolvidable.

El sol marca el camino y el alemán Heinrich Popow cumple su función de enseñarles a correr a los 12 participantes que también vinieron de Chile, México y Paraguay: él es un motivador deportivo y tiene una pierna con prótesis. “Mi deseo es que familiares, amigos y periodistas no los traten a ellos como discapacitados. No son diferentes, tienen otras historias”, dirá después. Mientras, todos empiezan a precalentar para hacer trotes y pequeñas carreras. Uno de los más entusiasmados es Eduardo Marín, que tiene 17 años. “Estoy terminando el secundario. Juego al fútbol de arquero o de delantero”, dice desbordante de alegría. A los 2 meses sufrió un accidente de auto, el parabrisas le lastimó la pierna derecha y decidieron amputársela. “Esto es lo mejor que me pasó”, dijo el hincha de Boca.

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Quizás en el futuro alguno de ellos sea atleta. Como el cordobés Pablo Giesenow, 40 años, abogado. Su vida cambió el 22 de enero de 2015: iba conduciendo al cumpleaños de su papá en Santa Cruz pero en Santa Rosa tuvo un accidente y le amputaron ambos miembros inferiores. En esta tarde resplandeciente no paró de correr. “Mi sueño es ir a los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, pero estoy aprendiendo”, le cuenta a Clarín mientras se sostiene del hombro del interlocutor. “Aprendí a dimensionar la entidad de cada problema. Nos quejamos por muchas cosas banales, por boludeces”, responde.

Mi sueño es ir a los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, pero estoy aprendiendo”, dice Pablo Giesenow

Le ganaron a la adversidad y ahora corren para hacer historia

Foto. Fernando de la Orden

Tratan de hacerle caso al profe. Se esfuerzan, se caen algunos, se levantan. “Es la primera vez que corrí y estoy muy feliz. Nunca pensé que no lo volvería a hacer. ¿Cómo es mi vida? Trato de hacer las mismas cosas que todos. Si tengo que subir 50 escalones, lo hago, pero a lo mejor tardo más”, cuenta con una sonrisa desbordante Liz, que nació en Paraguay pero que vive en Argentina hace 7 años.

Le ganaron a la adversidad y ahora corren para hacer historia

Foto. Fernando de la Orden

Todos utilizaron prótesis de última generación (diferentes a las que llevan en la vida diaria) para correr en estos tres días en los cuales se desarrolló la Running Clinics que organizó Ottobock, La firma, seguramente, les regalará las prótesis en los próximos días. Esmeralda no quería correr hace dos días. Ella acostumbrada a patinar en Independiente estaba un poco incómoda. Pero terminó chocha con haber corrido. Igual que el mendocino Agustín Guillot , a quien le amputaron la pierna derecha hace 5 años debido a un accidente rural. “Quiero seguir escalando montañas. Ya lo hice en el Chaltén, en Bolivia y en Perú”, dijo otro que no cree en las metas inalcanzables.

“Quiero seguir escalando montañas. Ya lo hice en el Chaltén, en Bolivia y en Perú”, dijo otro que no cree en las metas inalcanzables.

Le ganaron a la adversidad y ahora corren para hacer historia

Foto. Fernando de la Orden

A Mauro Flores, de 39 años, también le brota la emoción. Es profesor de Educación Física y da clases en la escuela primaria y también en secundaria. Hace 12 años tuvo un tumor en la tibia de la pierna derecha y se la tuvieron que amputar. “Era la única opción”, dice ahora, a minutos de comenzar a correr. “Recién hace 2 años comencé a usar una prótesis. Pero haber vuelto a correr hoy es mágico. Como docente puedo replicar estas enseñanzas que me dieron. Y quiero difundir esto para que se sepa que se puede”, afirmó.

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Más emoción hubo con la entrega de medallas. Jorge Raniti, de 26 años, también tuvo para decir lo suyo porque el accidente de tránsito que tuvo hace un año y dos meses no sólo le provocó la amputación de la pierna derecha sino también haber quedado al borde de la muerte. “Valoro volver a correr de nuevo, a sentirme libre otra vez. Hace dos meses y medio que uso prótesis y la llevo bien. Acá cumplí un sueño”. De eso se trata; superar obstáculos, barreras, límites.

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