Carta a Eduardo Costantini por la denuncia de trabajadoras domésticas en Nordelta

El titular de SOS Discriminación, Victor Ramos, remitió la carta que se expone a continuacion, a raiz de la  denuncia de  un grupo de trabajadoras domésticas  que cortó el ingreso al country Nordelta, uno de los más exclusivos de la zona  norte de Buenos Aires, porque los dueños de las casas donde desempeñan sus tareas impiden que viajen en las mismas combis.

 

Sr Eduardo Costantini

De mi mayor consideración:

Como es de su conocimiento durante la semana anterior, un grupo de trabajadoras domésticas cortó el ingreso al country Nordelta, uno de los más exclusivos de la zona  norte de Buenos Aires, porque los dueños de las casas donde desempeñan sus tareas impiden que viajen en las mismas combis. De ese modo, los choferes de los vehículos con los que acostumbraban a viajar, en forma más directa y rápida, ahora les impiden subir y se les dificulta llegar al exclusivo barrio.

Creemos que existen contextos sociales, políticos y económicos que hacen que se legitimen más ciertos discursos. Pero principalmente ocurren por las desigualdades que existen dentro de la sociedad. Cuando más desigual es la sociedad, más aparecen estos discursos. Además, hay una naturalización de las barreras económicas y simbólicas que existen dentro de la sociedad.

El contexto de crisis económica, como la Argentina, aumenta la precariedad de estas relaciones laborales. Son trabajadoras que no solo no tienen acceso a obra social y  jubilación, sino que dependen enteramente de la voluntad de sus empleadores, lo que las coloca en un posición complicada para reclamar por sus derechos y exigir mejoras en sus condiciones laborales. Con la posibilidad que el conflicto se agravaría si se producen despidos encubiertos a las denunciantes.  Por eso merece mucha atención cada vez que estas trabajadoras de los sectores más bajos alzan la voz, como en el caso de Nordelta.

Como parte de sus declaraciones dice una de las denunciante ; “Al principio, los choferes nos decían que no podíamos viajar paradas pero nos fuimos dando cuenta de que eso no era así”. “En realidad, nos empezamos a dar cuenta por los rumores, que los propietarios no querían viajar con nosotras. En una reunión de propietarios, un grupo decía que no querían viajar con nosotras por como hablamos, porque algunas compañeras hablan guaraní, o porque les molesta que hablemos de nuestra vida cotidiana, y porque dicen  que olíamos mal. Porque algunas chicas, donde trabajan, no pueden bañarse, y estás diez horas ahí adentro de una casa haciendo de todo, obviamente vas a tener olor a trabajo, diría yo”. “Lo de los micros fue lo que detonó todo. Hay mucha, mucha bronca, las mujeres acá estamos muy enojadas”.

Desde nuestra institución creemos que la línea entre derecho de admisión y discriminación no están distinguidos  . La conformación de Tribunales de Disciplina o Comisiones de vecinos  que intervengan sobre los derechos para ingresar a un country es inconstitucional. Sus normas estrictas violan el principio de igualdad ante la Ley. Nosotros no podemos avalar, ni la misma Constitución mecanismos de discriminación encubiertos que tratan de institucionalizar.- Estas conductas están previstas en el art. 1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) que establece:

“Los Estados Partes de esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y garantizan su libre y pleno ejercicio a toda persona  que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social”.-

Nos preocupa e inquieta que  la continua persistencia de la segregación a las trabajadores domesticas así como la creciente naturalización de la distancia social remiten menos a fenómenos específicos, que a la exacerbación que ciertos dispositivos de exclusión adquieren en el marco de las urbanizaciones cerradas. Suerte de vuelta de tuerca que en su ajuste y consolidación sirve entonces para confrontarnos con visiones y prácticas –antiguas o recientes- presentes en diferentes sectores de la sociedad argentina.

Reconocemos en Nordelta un megaemprendimiento que responde un modelo de urbanización creado en Estados Unidos, denominado Máster Plan Community.  Donde evidentemente surge al interior del barrio cerrado más fuertemente la tendencia de construir y levantar barreras simbólicas y materiales. En ese sentido lo que aparece muy claro en relación a estas urbanizaciones a escala global es la búsqueda de vivir y desarrollar la mayora cantidad de actividades entre ellos mismos, separándose lo más posible de los que consideran diferentes, de los de afuera.

Estos hechos lamentables y repudiables resultan inadmisibles y nos retrotraen a situaciones como las utilizadas como  método empleado para denegar el acceso a los countries a personas que intentan su ingreso como propietarios o inquilinos , que han tenido una severa condena judicial y social. Recordemos la famosa “bolilla negra”, que no es más ni menos que el mal uso o el abuso que se hace del derecho de admisión para impedir el ingreso de terceras personas por motivos raciales, religiosos, sociales, económicos, etc.

O recordar los casos, como el de  Rosa Parks en 1955 en Alama,  donde los negros sufrían en EEUU la humillación -especialmente en el sur- de no poder compartir con los blancos los mismos lugares públicos: escuelas, restaurantes, salas de espera… la segregación llegaba al punto de que en los baños se mostraban letreros de ‘sólo blancos’ o, directamente, ‘negros no’.

Para nosotros la gran novedad es la queja y la exteriorización del reclamo porque esta situación, que ha existido por años, ahora se convierte en deplorable a los ojos de muchos argentinos , que a través de redes sociales critican y cuestionan este tipo de comportamientos.

Se refleja una suerte de agotamiento de la paciencia que empieza a reflejarse y nosotros debemos trabajar en la prevención de estas situaciones complejas derivadas de las profundas brechas sociales. Nuestra sociedad requiere entonces de grandes reformas en temas de participación ciudadana, que incluya a personas que nunca se sintieron integradas.

En razón de la denuncia, expuesta, de las empleadas domesticas y nuestras consideraciones como institución señera en el ámbito de los Derechos Humanos y la lucha por la no discriminación, le requerimos su inmediata intervención en este caso que ya ha despertado la indignación en la sociedad.

Argentina no ha heredado los horrores que cometió la humanidad con las leyes Jim Crow, adquiridas de la esclavitud del siglo XIX, fueron diseñadas para que los afroamericanos se sintieran inferiores y así mantenerlos marginados de la sociedad.

Atentamente

 

Víctor Ramos

Presidente