Europa bajo la sombra de la xenofobia

Hasta 20 años de cárcel por rescatar migrantes en la ruta del Mediterráneo

Con su tripulación la capitana Pía Klemp rescató a más de 1,000 migrantes que corrían el riesgo de ahogarse al cruzar el mar Mediterráneo para llegar a Europa.

Los salvaron morir ahogados en el mar; no obstante ya durante la temporada de 2017, el barco Luventa, había sido secuestrado en el puerto de Lampedusa, Italia, con motivo  de fomentar la inmigración ilegal. En estos días, se informó que Klemp se va enfrentar a un juicio que pude terminar con una condena de hasta “20 años de prisión y multas horrendas”, según informo su abogado y cuenta la capitana en una entrevista al diario alemán, Basler Zeitug.

“Estamos ante un espectáculo de un año de duración. Los costos legales y legales por sí solos ascenderán a más de 300,000 euros, más los costos de viaje y campaña.  Solo hemos respetado el derecho internacional, especialmente el derecho del mar, donde la máxima prioridad es salvar a las personas de la angustia, dijo la bióloga alemana. Klemp indicó que tenía la intención de llevar el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo.

Se unió a Sea Shepherd , una organización internacional de conservación de la vida marina , porque quería proteger el océano contra lo que ve como la codicia y la destrucción de la humanidad. Esta ONG  usa lo que llama “tácticas innovadoras de acción directa” para combatir las actividades ilegales en alta mar. Así es como explicó su decisión de unirse a Sea Shepherd:

Klemp sostiene que sus rescates de migrantes que se ahogaron no fueron ilegales en absoluto. De hecho, dicen, los rescates estaban en consonancia con la política de las Naciones Unidas sobre los rescates marinos. También estaban en línea con las responsabilidades básicas de un capitán de barco. En relación a la presunta condena, dice que, si es declarada culpable, ha jurado que luchará contra el veredicto hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo, Francia.

“Solo hemos respetado el derecho internacional, especialmente el derecho del mar, donde la máxima prioridad es salvar a las personas de la angustia”, dijo Klemp en la entrevista.

La capitana ahora enfrenta un juicio por su trabajo de rescate de migrantes del Mediterráneo. Las autoridades italianas están acusando de que ella ayudó a salvar a unas mil personas que intentaban llegar a Europa, y se la ha acusado de ayudar a la inmigración ilegal.

Todo esto tiene como antecedente directo la llegada al poder en junio de 2018 del  viceprimer ministro de extrema derecha de Italia. En ese momento  comenzó a negarse a permitir que algunos botes de rescate atracaran en los puertos italianos, y promovió que otros países europeos comenzaran a tomar una mayor proporción de migrantes.

Realizando otras reflexiones, dijo que la muerte de cualquier persona que se ahoga al tratar de llegar a Europa debería “pesar sobre la conciencia de los traficantes y los que hacen el bien”.

Como datos de las Naciones Unidas las llegadas de migrantes procedentes del norte de África y Oriente Medio se han reducido considerablemente desde un pico en 2015, cuando Europa enfrentó su peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo desde 2014, las estimaciones sitúan el número de muertes en el Mediterráneo entre 15,000 y 20,000. Solo en 2019, la cifra se sitúa en 543 según la Organización Internacional para las Migraciones.

Los solicitantes de asilo huyen de la persecución y la explotación extrema en los países de África y Oriente Medio, pero se arriesgan a cruzar peligrosamente el mar Mediterráneo en barcos superpoblados o no aptos para llegar a Europa. En cifras unos  640,000 inmigrantes han llegado a Italia desde 2014, principalmente de Siria, Irak y Nigeria.

En una reflexión que honda y describe la actual situación, el presidente del Tribunal de Apelación de Palermo, Matteo Frasca, consideró los “desembarcos fantasma” y apuntó a un “aumento vertiginoso, debido al cambio de las política migratorias generales y al consiguiente alejamiento de las embarcaciones de las ONG de aguas internacionales”.

Así, el incremento de estas llegadas contradice los argumentos del ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, para justificar sus medidas antiinmigración y defender su empeño en sellar la ruta del Mediterráneo central.

En este contexto, en necesario aclarar que el principal punto de partida no es Libia, como ocurre con quienes son avistados y socorridos normalmente en el Mediterráneo, sino que salen de Argelia, Túnez, Grecia o Turquía. Las nacionalidades de los migrantes también varían: no proceden de países africanos, la mayoría viene de lugares como Irán, Pakistán o Afganistán.

La situación se ha agravado aún mas ya que el año pasado, Italia concedió definitivamente las tareas de coordinación de los rescates a Libia e inició la ofensiva contra las ONG imputándolas  de provocar un “efecto llamada”, que ellas niegan en forma contundente.

Sin embargo las cifras demuestran que la inseguridad es mayor y que los flujos migratorios siguen tratando de encontrar puertas abiertas cuando otras se obstruyen.

Alvaro Fontana

 

 

 

 

 

 

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