Hacia un nuevo enfoque para la movilidad humana y las migraciones

Mundial de los Refugiados

Desde el año 2001, el día 20 de junio se celebra el Día Mundial de los Refugiados, en concordancia  con el aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951.

El marco de protección legal lo brinda la Convención de Ginebra de 1951 que es  el principal instrumento internacional del derecho de los refugiados. En sus términos explica claramente quién es un refugiado y el tipo de protección legal, otra asistencia y derechos sociales que debería recibir de los países que han firmado el documento. También define las obligaciones de un refugiado  y  ciertas categorías o personas, como los criminales de guerra, que no califican para el estatus de refugiado. En su creación la  Convención se limitó a proteger principalmente a los refugiados europeos después de la Segunda Guerra Mundial, pero otro documento, el Protocolo de 1967, amplió el alcance de la Convención a medida que el problema del desplazamiento se extendió por todo el mundo.

Un refugiado es un individuo que se ha visto en la obligación de huir de su país debido a la persecución, la violencia y la misma guerra. En su mayoría tienen un temor causado por la misma persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad , opinión política y pertenencia a un grupo social. Lo más factible es que no puedan regresar a sus países y tengan miedo de hacerlo. La violencia étnica, tribal,  religiosa y  la guerra son las causas principales por las cuales los refugiados huyen de  sus lugares de origen.

En la actualidad de los 70,8 millones de personas desplazadas por la fuerza como resultado de la persecución, el conflicto, la violencia generalizada o las violaciones de los derechos humanos, el 42% comprendía 25,9 millones de refugiados y 3,5 millones de solicitantes de asilo . Dichas cifras muestran que es importante tener en cuenta que los desplazados por la fuerza no solo están  compuestos por refugiados y solicitantes de asilo que buscan protección en otros países, sino también, y de hecho principalmente, por personas que han sido desplazadas dentro de las fronteras de sus propios países.  El aumento drástico del desplazamiento forzado que ocurrió entre 2009 y 2018 se concentró entre 2012 y 2017 principalmente debido al conflicto sirio, otros conflictos en la región, conflictos en África subsahariana y la afluencia de refugiados rohingyanos a Bangladesh.

Más de dos tercios (67%) de los refugiados en 2018 provenían de cinco países: la República Árabe Siria (6.7 millones), Afganistán (2.7 millones), Sudán del Sur (2.3 millones), Myanmar (1.1 millones) y Somalia (0.9 millones) . Los conflictos y la inseguridad en otros países, incluidos Irak , Sudán del Sur , la República Centroafricana y Myanmar , también han provocado que millones de personas huyan de sus hogares.

En América Latina , también vivimos una intensa crisis, con los años de inestabilidad económica y política en Venezuela,  han provocado que aproximadamente 5 millones de venezolanos  abandonen el país desde 2014, migrando para buscar comida, trabajo y una vida mejor. La mayoría de ellos han viajado a países cercanos y sudamericanos, incluidos 2.5 millones de personas a quienes se les han otorgado permisos de trabajo o estatus temporal y casi 900,000 personas que han solicitado asilo.

En cuanto  a América Central , el gobierno norteamericano intenta  poner fin a toda la migración a través de la frontera sur de Estados Unidos y ha impuesto a México para impedir que migrantes y  refugiados lleguen a los Estados Unidos. La migración ha sido el eje central de la gestión, que se origina en América Central, en el denominado Triángulo norte.

En Europa, donde el ritmo de los recién llegados se ha desacelerado bruscamente desde 2015, debido en gran parte a una serie de disposiciones, que países como Turquía y Libia han tomado para imposibilitar que refugiados y migrantes lleguen al continente, a cambio de concesiones y ayuda de la Unión Europea. Pero a pesar de la tensión política hacia  los migrantes, es probable que muchos países europeos se vuelvan dependientes de los inmigrantes para renovar las fuerzas laborales propias en la  medida que caen las tasas de natalidad, tal cual sucedió recientemente con medidas dispuestas por el gobierno italiano.

En las última semana las autoridades tunecinas han recuperado  52 cuerpos  del mar, incluidas al menos 24 mujeres y tres niños pequeños, después de que un barco se hundiera frente a las islas Kerkennah. Según una  reconstrucción inicial, el barco partió de la ciudad costera de Sfax, con el objetivo de llegar a Italia, con 53 pasajeros a bordo, la mayoría mujeres y niños del África subsahariana.

También esta semana  la ACNUR instó a Grecia a investigar urgentemente  múltiples informes de rechazos  de migrantes y solicitantes de asilo por parte de las autoridades griegas en las fronteras marítimas y terrestres del país. La agencia dijo que si bien el número de solicitantes de asilo que llegaron a Grecia por tierra y mar había disminuido significativamente desde marzo, el número de rechazos reportados ha aumentado. Algunos de los informes incluyen acusaciones de que grupos de personas fueron devueltos sumariamente después de llegar a territorio griego.

A principios de esta semana, el Times compartió imágenes de video de hombres enmascarados que  interceptan un bote en el Egeo y retirando su motor fueraborda.

El incremento en el número de refugiados apunta tanto a la multiplicación de los conflictos como a las crisis humanitarias,  y es el resultado del fracaso para resolver las crisis que se han vuelto repetidas. Desde Siria hasta Afganistán y Sudán del Sur, los protagonistas  no han podido construir soluciones que permitan a las personas regresar a sus hogares. Estas perseverantes poblaciones de refugiados están forzando a los países vecinos y, en algunas situaciones, como el flujo de refugiados venezolanos en América del Sur, provocan ataques xenófobos y de racismo. La pandemia de coronavirus solo ha exasperado las condiciones frágiles  en las que viven..

Creemos que no se  puede pretender predecir con precisión los conflictos  futuros y los impactos que tendrán en los oleadas de refugiados que se generen, pero existen claros peligros de deterioro de conflictos. El caos incesante en el Medio Oriente generaría más inestabilidad  y refugiados, mientras que África subsahariana tiene el potencial de convertirse en una fuente importante de conflicto.

Existe una amplia lista de potenciales conflictos que incluyen distintos puntos del mundo, en la zona de inestabilidad en la cuenca del lago Chad y la fragilidad del estado en Asia Central hasta el resucitado conflicto kurdo en Turquía y o el mismo crimen transnacional en México y América Central.

En este sentido rescatamos el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular,  acordado por todos los Estados miembros de la ONU, con la excepción de Estados Unidos, en julio de 2019  en la Asamblea General. El documento reconoce que, para aprovechar los beneficios de la inmigración y mitigar los riesgos y los retos que conlleva, hace falta mejorar la colaboración entre países.

Este instrumento es el primer acuerdo global para ayudar a aprovechar los beneficios de la migración y proteger a los inmigrantes  , un verdadero desafío e intento para gestionar los flujos migratorios de forma integral y a escala internacional.

Por Álvaro Fontana, Director Ejecutivo de SOS Discriminación,  y especialista en temas migratorios

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