Malvinas: La soberanía nacional es indivisible

Malvinas

Marcelo Paolini

Ex combatiente de Malvinas

El puente aéreo establecido es una ayuda logística a los ingleses para sostener la base militar de la OTAN en las islas Malvinas. Conocimos la política del  gobierno nacional  saliente que planeó aceptar al Reino Unido como “Estado ribereño” de las islas Malvinas, lo cual implicaría un virtual reconocimiento de su soberanía sobre el archipiélago, en el marco de un proyecto de explotación de los recursos naturales del Atlántico Sur.

El gobierno había  dispuesto la autorización a la empresa de bandera brasileña TAM a través del Decreto 602/2019 a “explotar servicios regulares internacionales de transporte aéreo de pasajeros, carga y correo en las rutas San Pablo – Córdoba – Islas Malvinas. La medida adoptada por la administración Macri una vez más era avanzada sobre la afirmación de la soberanía , fortaleciendo su posición política y estratégica. Facilitar y ceder un puente internacional es no reconocer la postura inglesa de intransigencia a iniciar conversaciones sobre el tema de la soberanía, dispuesta por los organismos internacionales a través de distintas resoluciones.

Pareciera que el gobierno de Argentina desconoce que la posesión de las islas está en litigio y facilita sus aspiraciones territoriales. Por esto nosotros creemos que se ha tomado una disposición que no se corresponde con una política de demanda soberana sobre nuestro territorio, sino todo lo contrario. El Reino Unido no respeta en sus aspectos básicos los acuerdos sobre la pesca en el Mar Argentino. Históricamente ha quedado demostrado que lo más conveniente alrededor de la causa Malvinas es la reivindicación de soberanía que el Estado argentino debe llevar a adelante frente a Gran Bretaña. Pero vivimos en estas circunstancias en la que los argentinos no podemos avalar las políticas contrarias al interés nacional y aún más reconociendo que durante el gobierno de Mauricio Macri la intensidad del reclamo disminuyó a la mínima expresión.

Todos estos antecedentes representan la vigencia plena del denominado pacto “Foradori-Duncan”, firmado en septiembre de 2016 por el ex vicecanciller de Susana Malcorra, Carlos Foradori y su par británico Alan Ducan que habla de “eliminar obstáculos”, incluía la reanudación de los vuelos del continente a las islas Malvinas y la “explotación conjunta” de pesca e hidrocarburos en la zona marítima del conflicto. Como tal este acuerdo viola la disposición transitoria Primera de la Constitución Nacional de 1994 que expresa: “La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”. Evidentemente estamos muy lejos de estos enunciados.

Porque hoy, una de las formas por las que se ha elegido para “eliminar esos obstáculos” son las que eligió el Reino Unido incorporándolas en su agenda en forma permanente desde la década del 90, en los acuerdos que firmó con la Argentina. Uno de ellos es el convenio para la pesca en ultramar, denominado de Nueva York que es de creación de la OROP – Organización Regional de Ordenación Pesquero ; poniendo al descubierto el real interés que se persigue , en obtener a través de una entidad  donde varios países ejercen el control , la condición de estado ribereño; lo que representa  archivar el reclamo de soberanía mediante un tratado, como el antedicho, que lo establezca en la condición de país vecino definitivamente en complicidad con el gobierno de turno.

La trascendencia de la OROP se observa en la misma prensa española, como diario Español “Faro de Vigo”, cuando  brinda una real y absoluta interpretación de la naturaleza política del tratado que buscan isleños y Reino Unido. Está muy claro, entonces, el interés español por las ganancias que produce la pesca del calamar en el Atlántico sur y la comercialización que realiza en toda Europa. A esto se le agrega la enorme fragilidad de la situación en el Reino Unido producto del Brexit y las consecuencias de una salida de la UE sin acuerdo, que afectaría directamente tanto la pesca como la comercialización en las islas.

Por esto el establecimiento de una OROP en el Atlántico Sur  resulta inadmisible debido a la ocupación ilegal de las islas Malvinas, Georgias Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Sostener este reclamo es fundamental y en este sentido para nosotros resulta imperioso trabajar en un proyecto a efectos de derogar la ley 25.290 aprobatoria del “Acuerdo de Nueva York de 1995” porque si bien este fue negociado con la idea principal de establecer las reglas básicas sobre las cuales debiera administrarse los recursos pesqueros para prevenir y proteger los mares de la pesca, su articulado, propone como mecanismos para llevar a cabo esta protección con la creación de zonas de protección  que a vista resulta la argumentación jurídica para entrometerse y que es en el caso de  ratificarse, es la trampa para tener que acatar esta norma que es de  ordenamiento pesquero. Aquí estamos en el umbral de lo que a simple vista es un gravísima estafa  tanto a nivel de la política como la diplomacia.

Estas situaciones generadas por el gobierno son las que están llevando a permitir legitimar al Reino Unido como Estado ribereño y para ofrecer el reconocimiento como tal por otros Estados miembros de esa organización generando una situación que tendrá como consecuencia socavar la soberanía territorial y marítima de la República Argentina en el Atlántico Sur.

En un mismo nivel hay que enfocarse en lo que están siendo las adjudicaciones de zonas para exploración de hidrocarburos a empresas británicas y/o a empresas que en el pasado hayan intervenido en la exploración ilegal en la zona de las islas Malvinas porque es de extrema peligrosidad para la Argentina de que empresas británicas obtengan áreas de exploración en cercanía a las islas Malvinas, generando de esta manera que la exploración de vastos sectores de la plataforma continental argentina quede en cabeza exclusiva de compañías británicas,

El 8 de abril de 1982, Jorge Abelardo Ramos escribía al presidente de facto: “La soberanía nacional es indivisible. No se puede ser nacionalista en las Malvinas y liberal oligárquico en Buenos Aires. El Señor Alemann contesta los golpes y ofensas financieras de los ingleses con actitudes de “gentleman” inadecuadas para una situación de guerra. La escandalosa revelación de que el Sr. Alemann corre en socorro del Banco de Londres por intermedio del Banco Central no puede extrañar a ningún observador de la vida pública argentina. Para hacer frente a una guerra con los esclavistas ingleses el gobierno militar cuenta con un ministro de Economía que ha sido siempre un notorio abogado de los intereses suizos y europeos. En realidad, para la banca europea que hoy nos bloquea, el Sr. Alemann es el inspector de nuestra deuda externa situado en el cargo justo. Los ingleses no podrían tener un aliado más eficiente en el corazón del gobierno argentino. Para colmo, ahora es Suiza la encargada de atender los intereses Británicos en la Argentina. ¡Dramática paradoja es la de nuestro país! Mientras soldados argentinos mueren en Malvinas, los banqueros ingleses son protegidos por la más alta autoridad económica”.

No podemos olvidar que es objetivo de los británicos patrullar nuestro Atlántico Sur en forma conjunta con la Argentina, con la excusa de  protegernos de la pesca ilegal, para  luego ser reconocidos como una nación ribereña. La cuestión Malvinas es una causa nacional y ha sido asumida como causa global por la mayoría de los países del mundo cuando las Naciones Unidas reconoció la existencia de una situación colonial y de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido.

Los discípulos de aquellos representantes que denunciaba Ramos décadas atrás fueron los que hoy avanzaron, democracia, con la entrega de Malvinas en negociaciones que nos pueden llevar a perder Malvinas para siempre, casi en forma deliberada.

Malvinas no es el pasado, es nuestro presente y por sobre todas las cosas, representa el futuro de los argentinos.

* Soldado combatiente de la guerra de Malvinas en Monte Dos Hermanas y Tumbledown. Regimiento de Infantería Mecanizado 6 General Viamonte

 

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