Reunión Trump-López Obrador

Relato de una tragedia: “Migración centroamericana”

El tema más importante de la agenda del encuentro que sostendrán el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el de México, Andrés Manuel López Obrador, debería ser sin duda el de la migración centroamericana,  el próximo 8 de julio en Washington.  No obstante, existen dudas , porque la convocatoria se realiza en el eje del nuevo tratado comercial entre México, EE. UU. y Canadá (T-MEC), que entró en vigor el pasado el 1 de julio, sin embargo es persistente la preocupación plena respecto de la situación en torno a los  3.175 kilómetros de frontera común y a los miles de inmigrantes atravesando hacia territorio estadounidense, como una realidad que difícilmente pueda soslayarse y eludir

El viaje ha causado polémica entre muchos mexicanos y centroamericanos, se produce meses antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, y por los mismos comentarios ofensivos de Trump sobre los inmigrantes mexicanos. Esta visita del presidente a Estados Unidos sin duda interés nacional, ya que se tocarán seguramente estos temas, no obstante,  ya hay grupos pro migrantes que han solicitado la suspensión de este encuentro.

Los interrogantes entonces pasan respecto si  tratara con Donald Trump el motivo de por qué no ha enviado los 8,000 millones de dólares que prometió su administración para el Plan de Desarrollo de Centroamérica. Al respecto el  presidente aseguró que le planteará “varios temas” en los que ya ha dejado saber su postura, pero indicó que básicamente la conversación versará sobre el tratado comercial entre los tres países.

Los gigantes  flujos migratorios centroamericanos que atraviesan México hacia Estados Unidos son de históricos, pero en forma más reciente desde octubre de 2018, los grandes éxodos migrantes conocidos como “Caravanas”, han modificado las dinámicas de la zona y caracterizadas las nuevas representaciones de movilidad humana, no conocidas antes.

Estadísticamente desde octubre de 2018 a marzo de 2019, más de 35 mil personas han ingresado a México por medio de esta modalidad de Caravanas, tratándose de grandes grupos de personas con disímiles perfiles, incluyendo familias enteras que viajan de esta manera para protegerse entre sí de los peligros que rondan en torno al Triángulo Norte.

Como forma de  forma de movilidad e influencia colectiva, disputa y desborda toda la capacidad migratoria de México y Estados Unidos. La caravana  deja a la luz el estado de violencia propagada que se vive en los países norte de Centroamérica, así como otros países de la región como Nicaragua y Venezuela.

Esta situación es simultánea a los enormes  esfuerzos adelantados para la construcción de un muro en la frontera con México, donde el  gobierno de Donald Trump está siendo cada vez más severo y menos flexible en cuanto al éxodo de centroamericanos.

Como parte de su respuesta al tema migratorio el presidente  Trump se retiró del Pacto Mundial sobre los Refugiados y el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular. Poco tiempo después en marzo de 2019, la administración norteamericana interrumpía  toda la ayuda económica que se le brinda a los países centroamericanos, al señalar que  “estos no están haciendo nada” para frenar el flujo de migrantes hacia Estados Unidos.

Sin olvidar que en mayo de 2019, Trump amenazó con imponer mayores aranceles a las importaciones mexicanas con el objetivo de presionar al gobierno a contender el flujo migratorio centroamericano. El Canciller mexicano, Marcelo Ebrard, cedió a incrementar la seguridad militar a lo largo de la frontera con Guatemala como condición para evitar dicho incremento en los aranceles, combinando de esta forma la política migratoria de México con la política exterior en materia comercial y económica.

Todos estos hechos nos indican que  el presidente de México debería aprovechar la reunión para pedir a Estados Unidos hacerse cargo de la parte que le corresponde, puesto que a raíz de la pandemia hay más migrantes varados en la parte mexicana de la frontera.

Quizás una limitación es que  México desde el comienzo aceptó el dar alojamiento y protección a los migrantes, pero ante la visualización de crisis migratoria que se avecina debería de haber un trabajo coordinado entre ambos países. Una de las herramientas para morigerar esta crisis, es atender las necesidades de la mano de obra en México y Estados Unidos e incrementar las visas humanitarias, a fin de brindar mayor número de trabajadores en los santuarios agrícolas norteamericanos.

El presidente  Andrés Manuel  Obrador tiene una posición pragmática y habilidad institucional, para establecer estrategias de trabajo con resultados. De todas formas Pero en tema de migración no hay muchas esperanzas, ya que fue el propio Gobierno mexicano quien aceptó brindar la ayuda a los migrantes.

Esta es sin dudas la oportunidad para el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador para abordar este punto, toda vez que son más de 50.000 personas varadas en las fronteras de México esperando un asilo por parte de Estados Unidos.

En el marco de la reunión también es necesario establecer las responsabilidades en materia migratoria, ya que ninguno ha tomado atención en su totalidad. Desde  el mes de marzo fue cerrado el acceso a la frontera para los solicitantes de asilo político, pero también se cerró la esperanza para quienes estaban por acudir a una cita pero se quedaron sin fecha por la pandemia.

López Obrador, en un gesto que genera algunas dudas, ha descartado reunirse con representantes de la comunidad mexicana en Estados Unidos así como con legisladores de ese país. Su llegada la presidencia  esgrimiendo una retórica más compasiva sobre la cuestión de las migraciones centroamericanas simbolizo una ventana de expectativa para las personas migrantes y solicitantes de refugio provenientes del Triángulo del Norte, además de una nueva perspectiva también en  Nicaragua y Venezuela.

Paro todo esto se enfrenta a la administración norteamericana que mostró un alejamiento y  desligó radicalmente de los distintos regímenes internacionales en materia de migración y refugio, demostrando una visión ligada a la agenda de seguridad nacional y alejada de una perspectiva más integral y comprehensiva, en donde adquiere centralidad la cuestión de los derechos de los migrantes hacia los ámbitos de desarrollo y derechos humanos.

Así el presidente norteamericano presionando los distintos  países de Centroamérica para que cooperen con el interés nacional  norteamericano, bajo una política que los lleve a la detención, bajo sus propios términos, el flujo migratorio.  Estos hechos y los anteriores descriptos nos muestran la escasa perspectiva e internes en abordar las causas estructurales de la crisis que sigue aumentando la vulnerabilidad y los peligros de los migrantes y refugiados.

 

Por Álvaro Fontana, Director Ejecutivo de SOS Discriminación,  y especialista en temas migratorios

 

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