Diferentes maneras de transitar la Pandemia.

Por Dalma Villalba.

Pareciera ser que aunque el Covid-19 no hiciera diferencias al momento de contagiar, o de causar una muerte, ya que le puede pasar a “cualquiera”, pero atravesar la pandemia, está claro que no es igual para todos, ya que las condiciones materiales de existencia, si marcan la diferencia, los seres humanos, enmarcados en el sistema capitalista, vivimos en grandes desigualdades, de todo tipo.

Me voy a detener en dos fenómenos sociales/políticos  que ocurrieron desde que empezó la cuarentena y en estos más de 130 días se fueron acentuando, por un lado las ollas populares en la villas de la cuidad , puntualmente en la Villa 31, (aunque esto fue un fenómeno que ocurrió en todos los barrios populares del país).

Y por otro lado en las marchas anti cuarentena, impulsada principalmente por redes sociales, y la concentración ubicada en el Obelisco de la Cuidad de Buenos Aires.

Tratando de ejemplificarlos con los conceptos que da Freud, en “La psicología de las masas y el análisis del yo”, y también utilizando los conceptos que muestran Finkielkraut en “La Sabiduria del Amor”. Para intentar mostrar una vez más con la división de clase,  que explica Michell Henry en “La vida y la muerte: Marx y el marxismo” genera sus propias lógicas, y como cada clase, lucha en post de un ideal.  Y como diría Marx, “No es la conciencia de los hombres la que determina su vida, es la vida la que determina su conciencia”. Es su vida, su vida propia, personal, individual, el modo concreto de su actividad cotidiana –de ninguna manera la ideología preexistente de una clase objetiva.

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Dalma Villalba, periodista.

Las ideas de saqueos, de robos, e incertidumbre, eran frases que la sociedad adjudicaba a los últimos de la escala social, a los más pobres,  pero en las villas y barrios populares, muy por el contrario, lo que se demostró en estos meses, fueron los rasgos de solidaridad, de acompañamiento y de algo realmente revolucionario, en tiempos de covid-19, ya que aquí convivimos en el amor y no solo la preocupación, sino la ocupación por el otro. Por ende se entiende que esta ocupación del rostro que nos convoca, donde hay una deferencia, por el hambre del otro, muy por el contrario a la ideología dominante que se impuso, desde el Estado, los medios de comunicación y sobre todo como medida de prevención a contraer el virus, que fue el de estar aislados, encerrados, y poder cumplir con el slogan del “quédate en casa”.

Pero las villas tiene mucha economía informal, las changas y la mano de obra de empleados que trabajan más en más en negro y en gris que en blanco, fueron realmente devastadas, entonces lo que afloro fue una especie de socialismo, sin los burócratas*1, ya que las bases fueron las que entre amigos y familiares,  una masa que se trabajaba de organizar, en post de un objetivo común, que ponían el cuerpo  y el tiempo para realizar las ollas populares, yendo a conseguir madera, verduras, frutas, carnes y pollo, arroz o fideos y los panes que sobraban, en los diferentes comercios del barrio, que se sumaban, a esta causa, donde cada uno trataba de ejercer lo mejor posible su rol, para que todo salga como se había esperado, pero sobre todo, para que no falte la comida, pero varias de las ollas populares de la villa 31, no duraba más de dos meses, ya que la autogestión, y más en tiempos de pandemia, es una tarea compleja, no es fácil dar la cena de lunes a sábado a más de 250 personas, no hay autogestión que aguante. Pero cuando uno cerraba, abría otro, cuasi por resurrección, y salvación para los que habían perdido la esperanza de llenar ese tapper.

 *1: los burócratas de este socialismo barrial, son los delegados “representantes de cada manzana” que muchos de ellos, no repartían toda la mercadería que el estado proveía, haciendo favoritismo, o las vendían, tristes actitudes miserables, independientemente de la clase social que ocupe.

En estos gestos organización, dentro de lo que se puede organizar, en un contexto tan complejo, se genera un quiebre en el sistema capitalista, que describe Marx, ya que estos son voluntarios que ponen su tiempo, su mano de obra, y además un capital su capital constante, (ollas, cubiertos) sin recibir sin ningún salario, pero en ese espacio donde realizan la comida, si encuentran satisfacción. A pesar de no tener remuneración, ¿será que esto ocurre porque nadie, salvo su conciencia, son los que lo obligan a realizar esta tarea?. El dolor del otro, si nos importa, y por ende una gran mayoría del barrio no solo se preocupa, sino que se ocupa en poder, satisfacer, de alguna manera ese deseo, pero también esa necesidad del otro.  Estas acciones comunitarias  están llenas de significaciones políticas, que trabajan por la existencia del otro, donde el deseo de que nadie se acueste con hambre, puede más que incluso el bienestar individual”.

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Por otro lado están los Anti cuarentena, que se encuentran a través de las redes sociales, pactan un día y un lugar,  y ese día, de “marcha”, rompen todas las medidas, las sanitarias y las legales,  donde los objetivos son diversos, e incluso se prestan a la confusión, algunos marchan contra el ¿Nuevo orden mundial?, otros afirmando que “el virus no existe”, algunos en defensa de “la libertad”, otros en contra del gobierno….., en fin las inquietudes son variadas, pero ¿Cómo explicamos que estas personas no cumplan con ninguna norma, incluso cuando eso va en contra de su propia vida?, donde lo que los convoca son reproches a una situación excepcional a nivel mundial, como lo es esta pandemia, que nadie se imaginó poder atravesar, pero como diría Freud, “la masa pierde el miedo, a todo, se cree inmune, y la sensación de que nadie puede con ellos, se apodera”, así se podría ejemplificar estas marchas esporádicas que realizan algunas personas muy por el contrario a la primera situación que presentábamos, donde lo que nos convocaba, era el dolor del otro, en esta situación lo que hay es una necesidad de expulsar lo que cada uno tiene en el inconsciente, donde a través de la unión, y la conformación de esta masa efímera, que se cree inmortal frente a la sociedad, los medios, (ya que en una de estas marchas, un móvilero de C5N, fue víctima de violencia verbal y física), la masa encontró un enemigo en común, y se abalanzó contra ella, las medidas preventivas de contagios e incluso a los decretos de aislamiento social, dictado ya en el mes de marzo pasado. A ellos no los convoca el rostro del otro, la existencia del otro, es reflejada en su propia existencia de pedido y reclamos diversos.

Es realmente asombroso ver como se presentan estos individuos, marchando algunos desde sus lujosos autos, pidiendo volver a trabajar o viajar.  Nuevamente las condiciones materiales de existencia, marcan los reclamos y las necesidades de clase. Ya para muchos incluso contagiarse no sería un gran problema, ya que poseen obra social, algunos recibirán el plasma, o podrán atravesar los 15 días de aislamiento en sus casas, con repartidores a domicilios incluidos.

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En tiempos tan complejos como los que estamos atravesando es  importante poder tener en cuanta como muchas veces, las desigualdades sociales, generan necesidades distintas, y que para algunos es una necesidad basica cubierta, para otros es una falta, que incluso podría llevarlos a la muerte, por ejemplo la falta de agua en algunos sectores la villa 31 https://www.infobae.com/sociedad/2020/05/17/murio-por-coronavirus-ramona-medina-la-vecina-del-barrio-31-que-habia-denunciado-la-falta-de-agua-en-plena-pandemia/ , aunque no sea la única), https://www.perfil.com/noticias/actualidad/conmocion-indignacion-villa-21-24-muerte-otra-ramona-collante.phtml ,  además es necesario entender que los slogans armados, no representan al conjunto de la sociedad.

Hay personas que rompen la cuarentena porque necesitan salir a buscar el sustento diario, o personas que se juntan a hacer una olla popular, y otros, que se juntan a reclamar en contra del nuevo orden mundial, o defendiendo al gobierno anterior.

Entonces una vez como diría, Marx, “no es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”. 

Y con estos dos ejemplos de los tantos que nos trajo la pandemia, es importante poder ya prontamente a través de las diversas disciplinas, poder intentar generar políticas públicas para poder satisfacer las necesidades que vendrán cuando ya el COVID-19, sea neutralizado por la vacuna, pero las consecuencias sociales que deje recién las podamos vislumbrar.

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