Muestra de León Ferrari. Alicia Pierini:”Se ofendieron sentimientos populares”

La Defensora del Pueblo, Alicia Pierini, juzgó incorrecto que la muestra de León Ferrari fuera promovida desde el Estado. No cuestionó el valor
artístico de la obra, pero señaló que “se ofendieron sentimientos populares” y que esto “contraria las pautas que debe cumplir un funcionario público”.
Señaló que los funcionarios del área de Cultura deberían “pedir disculpas a la comunidad”. La Defensora del Pueblo de la Ciudad, Alicia Pierini, opinó sobre la polémica desatada a raíz de la muestra de León Ferrari en el Centro Cultural
Recoleta, que fue suspendida hace días por orden judicial.

“Nosotros no nos ocupamos del valor artístico o crítico de la muestra porque no es ese el tema nuestro”, aclaró de entrada la ombudsman porteña.
“Nosotros -añadió- hemos recibido en la Defensoría del Pueblo quejas y denuncias de vecinos y por eso tuvimos que labrar una actuación. Allí, la evaluación que hicimos es que había ocurrido una ofensa a los sentimientos religiosos de una importante porción de nuestra comunidad y que esto, al estar patrocinado y financiado y promovido desde una repartición pública, contrariaba las pautas a las que debe atenerse un funcionario público”.
“El tema nuestro es si desde la función pública se puede patrocinar la ofensa a un sector la comunidad. Y entendemos que no, porque los
sentimientos religiosos son un bien a proteger jurídicamente. El Estado es de todos, de los que creen y de los que no creen, y tiene que preservar que los espacios públicos sean espacios de tolerancia y no de ofensa. No creemos que aquí la ofensa haya sido dolosa, más bien pensamos que ha habido una imprevisión a la hora de patrocinar la muestra. Pero la ofensa ocurrió y por lo tanto, como normalmente pasa en estos casos, cuando alguien ofende tiene que pedir disculpas. Lo que le estamos recomendando a los funcionarios de Cultura es que pidan disculpas públicamente”, manifestó la funcionaria.
Según Pierini, “es erróneo plantear esta situación como un conflicto entre la Iglesia y el Estado”. “No es éste el tema -puntualizó-. Creo que la cuestión tiene que ver con la ofensa a valores que son populares y sería igualmente reprochable si se hubiera ofendido cualquier otro valor popular
en un espacio público, finalizó.