Mundial de Fútbol. Rechazan a discapacitados motrices

Si para la política, el fútbol es el deporte más importante en todo el planeta porque es el único con una capacidad increíble para mantener a la gente “distraída” durante una competencia, en este caso el Mundial es la gran cita por excelencia. Por eso es que detrás de un torneo de estas características, son muchos los grupos económicos que se arriman al fogón.
Y Alemania 2006 ya no queda tan lejos, es más, la venta de entradas –por citar un caso– está en pleno proceso de recaudación. Mientras el país anfitrión se llena la boca hablando de los millones de euros destinados a la seguridad anti-terrorista, del enorme envión económico que significará para el suelo germano y de la expectativa futbolística de su selección, hay gente que por suerte se encarga de lo que los organismos oficiales deberían evitar y no hacen.
Para SOS Discriminación Internacional, los organizadores alemanes vulneran los derechos y el principio de igualdad de oportunidades con el sistema que emplean para la venta de localidades. Ocurre que los cerebros que pensaron la venta de tickets tuvieron la genial idea de discriminar a las personas con capacidades especiales, a quienes solamente les permiten solicitar entradas individuales, sólo tres, y no de un equipo en especial ya que no tendrán construidas las rampas y accesos. Y debido a esto le exigen a la FIFA que el campeonato cambie de sede. Todo un tema: la defensa de los derechos humanos más básicos, frente al poder económico de una de las federaciones que “más sospechas” genera con la administración de sus millonarios fondos.
La ONG le hizo el pedido de cambio de sede por medio de una carta a la propia FIFA, liderada por el inefable suizo Joseph Blatter. El presidente de SOS Discriminación Internacional, Víctor Ramos, en diálogo con el programa Diapositivas que se emite por Radio América, dijo que “con el inicio de la primera fase de la venta de entradas del Mundial de Fútbol 2006 quedó en evidencia esta cruel discriminación”. Y explica que “las mismas reglamentaciones que aprobó la FIFA dicen que una persona que se traslada en silla de ruedas no podrá ver más de tres partidos en el Mundial y deberá asistir sólo a los encuentros que los organizadores le permitan”.
Ramos señala también que “los discapacitados siempre tuvieron su oportunidad, pero esta vez no. Solamente les permiten solicitar entradas individuales, sólo tres, y no de un equipo en especial, mientras que el resto de las personas pueden adquirir sin limitaciones con la elección de los partidos”. Es decir, a las personas con capacidades especiales les dicen el partido que pueden ver y el que no: tan insólito como aberrante.
Evidentemente los organizadores deberán estar contentos con el resultado, debido a que de las 812 mil entradas disponibles que se pusieron a la venta, se vieron sobrepasados por los más de 10 millones de solicitantes. Como consecuencia tendrán que sortear los lugares. Aguardan que el Mundial provoque una inyección de inversiones que superará los 5.550 millones de euros y que, por ejemplo, sólo en el rubro transporte recaudarán más de 3 mil millones durante la competencia. En definitiva, la industria alemana apuntará el mayor trofeo del Campeonato Mundial de Fútbol 2006: el inmenso negocio que significa el mayor evento futbolístico del planeta. Según estimaciones oficiales, el Mundial generará un volumen de negocio del orden de los 10 mil millones de euros. Sin embargo, parece que estas sumas no alcanzan para subvencionar la construcción de los accesos a los estadios con sus respectivas rampas para personas con capacidades motrices.
Y por eso es que mientras se previenen del terrorismo político con armamento de última tecnología, los organizadores disparan al corazón de quienes deberían gozar del mismo derecho que el resto, en lo que sí se puede interpretar como el primer ataque terrorista que azota a Alemania 2006. La reglamentación que emplean los organizadores para el procedimientoi de la venta de entradas vulnera todas las resoluciones de las Naciones Unidas con relación a la protección de la discapacidad y a la igualdad de oportunidades entre los seres humanos.
“Si el Estado Alemán no puede construir los espacios y accesos necesarios para las personas con discapacidad motriz en los estadios de fútbol, no está en condiciones de realizar este evento y debe cambiarse el país anfitrión”, concluye con suma coherencia Ramos. Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad de la ONU, la Resolución Aprobada por la Asamblea General y el Programa de Acción Mundial para los Impedidos Adoptado por la resolución 37/52 del 3 diciembre de 1982 de la Asamblea General es el fundamento de esta decisión. “Justamente cuando el racismo, como una nube venenosa tiñe los cielos de Europa y que la FIFA le ha dado tanta significación, no podemos dejar pasar por alto semejante vulneración a los derechos humanos”, dice textual el comunicado que SOS Discriminación Internacional le envió a la FIFA.